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Archive for the ‘El Hombre Multidimensional’ Category

Como ya sabes, el ideal de la Terapia Akáshica es despertar el superhombre que vive en el hombre dormido. Ahora bien. ¿Qué es el superhombre? O mejor aún ¿De quién estamos hablando cuando nos referimos a un superhombre? ¿A un superhéroe?.

Bueno, la verdad es que no estaríamos muy lejos de la realidad. En definitiva, hay que decir que la figura del superhéroe es un arquetipo que existe en nuestro inconsciente colectivo, y del que se han nutrido los caricaturistas y los directores de cine para crear los Superman, Batman, Capitán América, Thor, y también tu superhéroe favorito.

El arquetipo del superhéroe, caracterizado como un ser superior propietario de fantásticos poderes sobrenaturales y extrasensoriales, de los cuales los simples mortales carecemos, es el reflejo de una remembranza atávica del ser humano. Para explicarme muy fácil. ¿Recuerdas la escena del mito de la caverna de Platón? Vamos a recrearla juntos. Hagamos una adaptación libre de ella.

Ubicate mentalmente en una cueva. Bien al fondo, hay un desvío profundo hacia la derecha. Allí tenemos una fogata. Calentando su cuerpo, están dos amantes. Pero tu no los ves. Tu percepción sólo alcanza a cubrir la extensión del pasaje que se extiende frente a ti. Al hombre y a la mujer en esa montaña, que están abrazados al abrigo del frío polar, frente al fuego (me olvidé de decirte que estás en el Tíbet)  tampoco alcanzas a verlos. Tu campo visual sólo capta las sombras proyectadas por la luminosidad del fuego sobre el cuerpo de los amantes. No ves ni al hombre ni a la mujer, y menos al fuego. Una picardía, porque en definitiva, es el creador de la escena  (y una pena, porque es un señor fuego).

Pues bien. El arquetipo del inconsciente colectivo del que se han nutrido los caricaturistas de comics y realizadores de películas, en nuestro relato, vendría a ocupar el lugar de las sombras proyectadas sobre la pared de piedra. Y aquí dejamos tranquilo a Platón, y nos vamos a visitar nuevamente a nuestros fantásticos amigos. Superman, Batman, o tu superhéroe favorito, son un signo que en verdad, está señalándote, como si fuera un dedo índice extendido, hacia un lugar interno tuyo. Es como si vinieran a decirte: “me buscas porque te atraen mis capacidades. Sin embargo, lo que no sabes es que mis capacidades te recuerdan las tuyas propias, que has olvidado”.

Asimilamos el golpe, en primer lugar. Nos recuperamos.  Y luego, advertimos que si esta afirmación tiene algún viso de realidad, entonces ya mismo tenemos varios problemas.

Ocupémonos de dos.

1. Si Superman o Batman están en lo cierto, y tu tienes poderes que has olvidado que son tuyos y te pertenecen, ¿cómo sabrás adónde ir a buscarlos? O mucho mejor (o peor): ¿cómo podrías utilizarlos si no sabes que los tienes?

2. Si el Capitán América viene a decirte que él es tan sólo la sombra proyectada de una realidad esencial, auténtica y con una entidad mucho más real que la propia sombra. ¿Cómo podrías conocerla? ¿Cómo podrías encontrar el fuego para ponerte al abrigo del frío polar de tu realidad mutilada, tal como lo hace la pareja de amantes, y aplicarlo sabiamente para iluminar la oscuridad del pasaje en la inmensa cueva en la que estás perdido? ¿Cómo podrías utilizar el fuego para alimentar tu cuerpo? ¿Cómo podrías aprovecharlo para despertar tu espíritu? Más aún:  ¿dónde está el fuego? Y al fin: ¿podría ser qué ese fuego, fuese un aspecto de ti mismo?

Entonces Superman extiende su pierna, le golpea con su empeine el tobillo a Batman, y le dice por lo bajo:

– “Encapotado, dale, copate, vamos a decírselo de una vez”.

–  “No estoy muy convencido, hombre de acero. No sé si el lector tiene un interés genuino en saber”.

–   “Yo confío en él”, le responde Superman con mucha convicción. “Estoy seguro que necesita aprender tanto sobre este asunto como el sediento necesita el agua en un desierto”.

–  “Eso ya lo sé”, asiente el hombre murciélago con fastidio. “Lo que no me queda muy claro es si estará dispuesto a hacer el trabajo”.

–  “Te entiendo Batman”, le dice Superman mientras tamborilea sus dedos sobre un trozo de kriptonita vencida. “Leer información en la pantalla de una PC es fácil. En cambio, comprometerse en serio a iniciar un trabajo personal de transformación profundo, más difícil. Pero creo que hay que darle la oportunidad. Y luego, que el lector decida”.

–  “Vos siempre tan contemplativo, Superman”, lo acusa Batman con desdén.

–  “¿Y vos que querés también? Luisa Laine me tiene loco. Ultimamente
ando con el ´sí´ fácil. A propósito, tengo una cita con ella en media hora.
Debo irme”.

–   “¡Espera! Y con el lector ¿qué hacemos?”.

–  Haceme caso. Pedile al autor de este artículo que le hable del superhombre que vive en el hombre dormido. A todo esto…  ¿cómo te fue con Gatúbela?

– ….mejor hablemos del superhombre.

Ok.

VOS Y TU OTRO YO

Ya te conoces cuando te miras en el espejo. No quiero ser reiterativo. Cuando te miras frente a un espejo, estás viendo a alguien que vive en tres dimensiones. ¿Cuál es la característica que lo destaca? Es especialista en percibir y conducirse en el plano físico, en el mundo material. Todo lo que es concreto pasa por él. Por vos. Este aspecto tuyo es el que ha inventado la división entre pasado, presente y futuro. Es importante subrayarlo: la separación entre pasado, presente y futuro, es una construcción mental. La necesitas para hacer un recorte comprensible de la realidad compleja en la que estas insertado, y poder operar en tu mundo con racionalidad y sentido común. De otro modo, no podrías convivir en sociedad con otras personas.

Decíamos que este aspecto tuyo ha inventado la división entre pasado, presente y futuro. También hay que decir que es un especialista en la comprensión y en el análisis. De ahí que podríamos llamarlo ´ser neuronal´. Piensa, analiza, compara, evalúa, busca las pruebas empíricas que exliquen cada fenómeno. ¿En cuál estado de conciencia se hace mas fuerte? En la vigilia.

Pasemos ahora a tu otro yo. Que también eres tu mismo, con la diferencia de que lo conoces (te conoces) mucho menos. La razón es que es invisible. Y silencioso. Por eso no estás conciente de él (de ti). Es una verdadera pena, porque es el aspecto de tu mismo/a más esencial y con la mayor cantidad de recursos que te puedas imaginar.

Hablo de tu ser bioenergético, invisible y silencioso porque está (estás) hecho de pura energía. Vos te preguntarás cuándo actúa. Cómo te das cuenta de su (tu) existencia.

Entonces ahora hay que decir que el ser bioenergético (tu otro yo o ti mismo/a) se activa cuando el ser neuronal duerme. Pero ambos conviven a diario. Funcionan en paralelo. Sin embargo, con características muy diferentes. El ser bioenergético, por empezar, vive en un presente eterno. Allí no hay división entre pasado, presente y futuro. Este rasgo tiene muchas consecuencias. Una fundamental: el ser bioenergético (vos mismo/a) tiene la capacidad de percibir todo el universo energético. Te lo repito una vez más: el ser bioenergético tiene la capacidad de percibir todo el universo energético.
¿Cómo esto es posible? Para entenderlo mejor deberíamos conocer como está
constituido el ser bioenergético.  Es decir, cómo está constituido un aspecto de vos mismo.

Por empezar, si decíamos más arriba que el ser bioenergético es invisible y silencioso, es momento de hacer explícito que él (tu) existe exclusivamente como energía pura. Claro que esto no implica que no posea una estructura propia.  Su estructura está organizada en base a distintos componentes. Quisiera que estos componentes los imagines tal como considerarías las patas de una mesa. Entonces, vamos a llamarlos pilares.

Los pilares del ser bioenergético son 7.

Veamos cuáles son:

  1. Los  siete chakras principales:  sexual,  perineal, solar, cardíaco, laríngeo, entrecejo, coronario.
  2. Los  meridianos   (o 72.000 nadís)
  3. El tercer ojo
  4. La Kundalini
  5. La glándula pineal
  6. Los 17 cuerpos sutiles
  7. Los  4 fetos

Ya ahondaremos en ellos en futuras entregas . Por ahora, me interesa que repares en la existencia del ser bioenergético, (en rigor, la tuya propia) y sus facultades extraordinarias.

Un ejemplo. Estamos acostumbrados a trajinar el dato de que los sentidos sensoriales son 5. Los más audaces, doblan la apuesta y arriesgan que habría un sexto sentido. Sin embargo, la realidad del hombre multidimensional es mucho más amplia: sus recursos abarcan 60 sentidos.

Más aún: las 3 dimensiones en las que nos movemos a diario y de las que estamos cautivos, le quedan muy cortas a nuestro superhombre. Porque
el ser bioenergético puede desempeñarse hasta en 22 dimensiones, sin
desencarnar.

Tu te preguntarás que implicancias tiene que puedas desempeñarte en 22  dimensiones. ¿Qué consecuencias ocasiona esa extraordinaria capacidad? Que por cada nueva dimensión en la que puedes habitar, incorporas nuevas posibilidades de acción. Esto es, adquieres nuevas capacidades y percepciones sobre la realidad.

Y hé aquí la paradoja: un superhombre que en este plano fisico,  se desconoce a sí mismo,  vive en estado de sueño, se ha olvidado de quién es,  y permanece rehén  de su coequiper que lo controla y lo mantiene en cautiverio para no perder su dominio, pero que es mucho más poderoso, sabio e ilimitado que su otro yo.

Los presento.

El primero, eres tu.

El segundo, también.

Ambos, son ti mismo .

Encantados de conocerte /me.

Pablo Vaserman

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