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Posts Tagged ‘Para sintonizar las 109 corrientes cósmicas de la salud’

 

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PRESENTA

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revelación4

“Cada vez que cortamos un pescado a la plancha con el serrucho de acero de un cuchillo, lo rociamos con el jugo de un limón partido al medio y nos llevamos el bocado a la boca con un tenedor también metálico, automáticamente estamos expulsando entre el 60% y el 80% de las energías positivas que esa comida contiene. Y es mucho decir, cuando en el exánime pez ya son muy pocas las fuerzas de la vida que permanecen con él. Ya nada es como era cuando nadaba libremente en el mar. Las cosas cambiaron. Su cuerpo sin vida empieza a ser visitado por las fuerzas invisibles especializadas en la descomposición de la materia y la destrucción de las células. La mayor parte de la escasa energía positiva residual que contienen los restos físicos del cetáceo depositados sobre el plato, la eliminamos cuando ponemos en contacto el cuerpo inerte del pez con nuestros cubiertos de metal. (…) (La) energía de muerte de ese cadáver pasa a circular por nuestro sistema energético, que la recibe alarmado, no sin razones.

Con las frutas y verduras, ocurre exactamente lo mismo. La diferencia la vamos a encontrar en la proporción de energía vital que suprimimos cuando les clavamos el cuchillo de acero inoxidable. No son buenas noticias. Cada vez que pelamos la cáscara de una manzana o un durazno con un utensilio de metal, la energía vital que se volatiliza es del 70% al 90%.

No hay fruta que quede exenta de esta regla.

La carne roja es un tema aparte. Sólo pierde un 20%. Pero no nos entusiasmemos tan rápidamente. No es que sea más inmune a este vaciamiento. La explicación está en otro lugar. Es que en su constitución, predomina en una altísima proporción, la energía de muerte.

Como nadie en su sano juicio tragaría a conciencia agentes invisibles cuya funciones sean las de promover enfermedades, inducir desequilibrios emocionales, propagar el caos en cualquier organismo vivo o hacer colapsar los sistemas de vida armónicos, se desaconseja comer carne de vaca, ternero, conejo, caballo o la de cualquier otra familia de mamíferos. Inexorablemente, cualquier órgano o extremidad de sus cuerpos sin vida estarán saturados de esas energías perniciosas para la salud. Los restos físicos de los animales aglomeran tanta energía de muerte, que sólo un suicida los utilizaría como alimento, a menos que sea una persona cuerda y preocupada por su bienestar, que no esté bien informada. Si los comemos con papas, aderezados con salsas, hervidos o asados, da igual. Absorberemos esa energía de muerte y el calvario habrá comenzado. Una vez metabolizada en el diafragma, alimentará nuestra conciencia.

Houston, tenemos un problema.

Lamentablemente, aún en los supermercados todavía no nos avisan de todo esto. Ya sea que se exhiba en la góndola o en el refrigerador, a ningún producto cárnico le colocan un cartel de buena fe con una leyenda que rece: “Cadáveres de almas encarnadas altri tempi en cuerpos de animales asesinados con sufrimiento por la mano del hombre, en proceso de descomposición. Producto altamente perjudicial para la salud”. Tampoco veremos ningún letrero negro estampado con una calavera y dos huesos cruzados que nos advierta: “Peligro. Energía de muerte aglomerada” o “Comer animales desequilibra el sistema emocional y es causante de depresión” o “La carne muerta mata”.

Como los animales no han sido colocados en el planeta para asumir el rol de ser nuestra comida, soslayamos un hecho básico y elemental. Cuando los matamos para comerlos estamos violando leyes cósmicas. En otras palabras, para el mundo espiritual nos convertimos instantáneamente en homicidas. Con un agravante: de nuestros hermanos menores.

Así es. Violentamos torpemente la balanza cósmica que ordena la existencia de todos los seres que coexistimos en la Creación. Y como la enfermedad no es otra cosa que un estado de equilibrio que ha sido vulnerado o roto, la energía de muerte que portan los restos físicos de los mamíferos y los cetáceos a los cuales nos hemos auto otorgado la potestad de quitarles la vida cuando en origen nunca fuimos quienes se las concedimos, nos daña en forma holística, comprometiendo en diferentes niveles nuestra salud física, mental y espiritual. Sufriremos porque hemos transgredido leyes sagradas.

¿Dónde está escrito que no podemos deglutir como caníbales a los seres que tenemos por obligación proteger?

Allá afuera, en el Cosmos. Aquí adentro, en nuestra alma.

El desalineamiento del cuerpo, la mente y el espíritu es uno de los tormentos más trágicos que podemos experimentar. Bajar nuestro estado de conciencia sin conciencia sólo por llevarnos al estómago lo indebido, constituye uno de los incidentes más dolorosos. Seamos claros. Nadie nos castiga por hacer la vista gorda. Nos infligimos el sufrimiento nosotros solitos. Cuando deglutimos energía contaminada, somos “jueces y parte” recogiendo el boomerang que arrojamos sin amor ni compasión y con desentendimiento cabal de las leyes que reglamentan nuestros derechos y obligaciones en este mundo y para con el Universo.

Si deseamos cultivar nuestra salud como un jardín en primavera, si ansiamos estar sanos y vitales, viviendo en franco respeto a las leyes universales, con la capacidad intacta para transmitir alegría y armonía a nuestros semejantes, deberíamos dejar de incluir a nuestros hermanos menores en nuestra dieta alimenticia y abocarnos a consumir vegetales, hortalizas, legumbres, semillas, frutas y cereales. Nadie que camine, nade o vuele, puede competir con ellas en el altísimo volumen de bioenergía de vida que contienen. Nada las iguala respecto al nulo índice de bioenergía de muerte que presentan cuando las comemos frescas y bien limpias. Los cítricos conservan toda su enorme esencia vital apenas los hemos cortado o descascarado. Al poco rato, comienzan a perderla. Si nos acostumbramos a comer mucha fruta de estación, no pasará mucho tiempo en que nos regocijaremos del gran bienestar que sentiremos. ¿A quién no le gustan las galletitas de chocolate o los alfajores? Pero hay cereales que son riquísimos y bien podríamos de a poco, nada de ir de golpe, empezar a considerarlos como dignos sustitutos, infinitamente más nutritivos y alimenticios.

Vale decirlo. No nos apresuremos. Para dar este paso cada uno debe respetar sus propios tiempos internos. La autoimposición u obligarse a poner en práctica una idea que viene de afuera no dará resultados. Es el propio cuerpo el que debe pedir el cambio. Recién cuando lo haga, la alimentación con conciencia tendrá una base sólida para hechar raíces. Será recién ahí cuando a cada uno nos llegue el momento de inaugurar esa nueva etapa en nuestras vidas que marcará un antes y un después en lo que se refiere  al desarrollo de nuestro verdadero potencial. El día glorioso en el que cortemos la cinta y con la misma tijera rompamos los lazos que nos ataban a una fase ya felizmente superada, ¡lo bien y livianos que nos sentiremos!. Y cuánto mejor si para ese entonces hemos logrado abandonar las bebidas alcohólicas con las que acompañamos nuestras comidas, por ricos jugos de fruta recién exprimidos o sencillamente agua. ¿En qué momento el lenguaje nos habrá agarrado tan desprevenidos como para jugarnos una travesura tan malintencionada y presentárnoslas como “bebidas espirituosas”, cuando son exactamente lo contrario? El vino nace de una fruta fermentada. Nos topamos nuevamente con el mismo principio. Desde la perspectiva  de los estados de conciencia, los tintos, los blancos o los torronteses nos van a empujar torrencialmente hacia abajo, indefectiblemente. Por más que una alegría artificial o una nube de creatividad efímera pretenda camuflarlo de otra cosa. El vino deriva de un elemento de la naturaleza descompuesto. Pensemos juntos. Nada cuyo germen sea algo putrefacto podría elevarnos, darnos salud ni genuina felicidad. ¿Qué podría haber más delicioso, benefactor y que nos ponga de mejor talante que el agua y el aroma de la fruta viva? Más grande aún será ese estado de beatitud que iremos alcanzando a medida que profundicemos nuestros cambios alimenticios en pos de una vida sana y con mayor conciencia, cuando nos demos cuenta que podremos convertirnos en un sistema de postas. Activistas sin francos ni feriados contagiando salud y transmitiendo esperanzas de que una vida mucho mejor y feliz para todos es posible, si empezamos el cambio por hacerlo antes que en nadie ni en ningún lugar, en nosotros.

Alimentándonos con conciencia nos sentiremos mejor no sólo porque nuestro sistema inmunológico se verá fortalecido. También nos volveremos más intuitivos, tendremos una fuerza de voluntad más vigorosa y descubriremos una seguridad mental interna que desconocíamos. Y fundamentalmente, nos sentiremos más centrados. Despojados del pavor y el dolor emanados por el animal antes de ser ultimado. Cuando tragamos la carne que en tiempos mejores fue el cuerpo de un ser sensible, el miedo que sintió al morir se deposita en nuestra aura. Preguntémonos cómo nos sentiremos cuando comencemos a liberarnos de ellas. Sin duda, mucho mejor. Y por lo tanto, con más ganas de dar. Alivianados de esas emociones que chupamos como esponjas en forma inconsciente cuando masticamos animales muertos, nos liberaremos de un lastre que nadie nos obligó a cargar: la conciencia y las experiencias de una criatura que nos precede en evolución. Si reemplazamos la dieta basada en la carne animal y nos alimentamos de vibraciones puras, sanas, nutritivas y autorizadas por el plano Divino para saciar nuestra hambre y previstas para que seamos personas íntegras, equilibradas, vitales y felices, nuestro humor mejorará a niveles inconcebibles. Nuestro nivel de conciencia dará un salto exponencial.

¿Es posible alcanzar estados de dicha sólo mediante un cambio en la dieta alimenticia? ¿Perdón? ¿“Sólo”? ¡Somos lo que comemos! Si nos alimentamos de pura energía de vida, vibraremos más alto. Como un diapasón ambulante, mayor será nuestro poder de influencia en los demás para que nos sigan la pista en el tránsito hacia mejorar la calidad de vida de todos. ¿A quién imitarías sin fanatismos? ¿A un modelo que huele a carne podrida, porque de esos efluvios está cargada su aura, o a alguien que emana frutos del bosque, hierbas silvestres y agua fresca y pura de manantial? Eso sí. No cortes la manzana, la naranja o el durazno con cuchillo de metal. ¿Sabés por qué? El metal es la kriptonita de los seres invisibles positivos. Los elementales del fuego, del agua, del aire y de la tierra son los obreros infatigables de la bioenergía de vida. Se debilitan tanto cuando sienten sobre su piel el frío gélido e indiferente del metal, que encienden su sistema de alarma y huyen para escapar del peligro. El malestar que les provoca en su dimensión el contacto con el acero de la nuestra, es tan profundo, que se alejan para no volver. Abandonan la materia física y detrás de sí, dejan huérfana a la forma sin vida de las frutas y los comestibles que introducimos en nuestro aparato digestivo. Ahora sólo nuestro cuerpo físico recibirá su ración. En cambio, nuestro ser bioenergético no obtiene ningún rédito de ese bocado inerte, e irá paulatinamente ingresando en un estado de anemia riesgoso. ¿Morirá de inanición? ¿Cómo repercutirá ese desequilibrio en nuestra mente? Nuestro cuerpo físico, saturado de energía de muerte, ¿eludirá con éxito las amenazas en ciernes a su salud?  (…)”.

Extraído del Campus Virtual de los Registros Akáshicos

 


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(*) Los Registros Akáshicos revelan que son 108 acciones bioenergéticas las que debemos descubrir, difundir públicamente y realizar, para sacar a la humanidad de la crisis evolutiva en la que está sumida. Ni una más. Ni una menos. Son técnicas sagradas encriptadas en la Biblioteca Divina, aguardando ser recogidas para que las hagamos funcionar. Cuando las pongamos en marcha, actuarán sobre 108 dilemas que nos tienen atrapados en un círculo vicioso de inercia. Constituyen el germen de las crisis en todas las esferas de la vida que en la actualidad padecemos como comunidad global. Tiene una particularidad compleja. Al estar encadenados entre sí, forman un anillo de maldición universal. Este collar mantiene a nuestra especie aprisionada al pasado, encerrada adentro de un campo yermo donde hecha raíz un sufrimiento que se multiplica como los yuyos y se retroalimenta sólo. Los seres invisibles de otras dimensiones a quienes convocarán estas 108 meditaciones akáshicas, sanarán esos desequilibrios y le darán a nuestra especie un impulso de progreso sin precedentes. Si deseas profundizar en el tema, enterarte cómo nació esta cruzada liderada por Pablo Vaserman y saber cómo puedes participar en este servicio espiritual del más alto nivel, ingresa al Campus Virtual o visita Las 108 Técnicas Sagradas para acceder al sumario de las que se han decodificado hasta el momento.

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Pablo Vaserman es terapeuta akáshico, docente, investigador, director del Campus Virtual de los Registros Akáshicos y autor de un libro especializado en los Registros  Akáshicos de próxima aparición.

 


 

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La homeostasis del cuerpo, la mente y el espíritu es posible. Gracias a Dios, el equilibrio perfecto de la salud es un ideal que está a nuestro alcance. Para hacer de nosotros una fortaleza de vitalidad indestructible, un manantial de armonía, una fuente inagotable de bienestar, precisamos sintonizar las 108 corrientes cósmicas de la salud.

De la síntesis de todas ellas surge la número 109.

Son las energías responsables y dosificadoras de la salud holística.

Podríamos captarlas si accediéramos a las claves secretas que se esconden en la alquimia gourmet de los sonidos sagrados, el agua y los alimentos.

La nutrición akáshica nos convertirá en potentes imanes de esas altísimas vibraciones especializadas en esta materia.


 

 PROCEDIMIENTO:

Retire de su cuerpo los objetos metálicos (anillos, cadenitas, pulseras, reloj, etc.)

 

                                                    ALIMENTOS      

  • Deposite el alimento que va a consagrar sobre un recipiente no metálico. Puede ser de cerámica, madera, plástico o vidrio.
  • Coloque la palma de la mano derecha a dos o tres centímetros sobre el comestible.
  • Recite en voz semi audible la palabra asociada a dicho elemento según la lista.
  • Cada alimento se dinamiza por separado. Luego se pueden mezclar sin inconvenientes.

 

                   AGUA MINERAL Y JUGOS DE FRUTAS NATURALES

  • Llene un recipiente que no sea metálico con la bebida de su elección (hasta dos litros).
  • Coloque las palmas de las manos sobre el líquido, a una distancia de tres a cinco centímetros. Los brazos deben estar lo más relajados posibles. Los dedos extendidos sin rigidez.
  • Imagine un cono invertido de tamaño infinito. El vértice está asentado sobre la glándula pineal (visualizarla como una bolita dorada de cinco centímetros en el centro de la cabeza) y la base se pierde en la inmensidad del Cosmos.
  • Cada vez que pronuncia una palabra, un rayo blanco que viene de los confines del Universo se introduce en el cono y se concentra en la bolita dorada.

Los 7 sonidos son:

  1. BE
  2. VI
  3. ZOI
  4. CEI
  5. VA
  6. HEI
  7. QE

 

  • Los 7 rayos se fusionan en uno sólo, el cual desciende por la garganta hasta un manso lago que reposa en un punto equidistante entre el esternón y la espalda.
  • Un fluido luminoso de paz y armonía parte del lago, llega a los hombros, recorre los brazos y se proyecta a través de sus manos hacia el líquido que reposa sobre el recipiente.
  • Repita el ciclo completo constantemente por un lapso de tiempo no mayor a los tres minutos.
  • Aplicación diaria.

 


 

  • La bebida y los alimentos dinamizados deben ser consumidos en vajilla y con cubiertos que no sean metálicos. Pueden ser de plástico, cerámica o madera. Así conservarán la totalidad de la energía transferida. Se desaconseja utilizar vasos, platos, cubiertos, ensaladeras o bols de acero, porque el metal anulará la consagración.
  • Para alcanzar el objetivo de la técnica, ingerir diariamente al menos tres alimentos de la lista que hayan sido dinamizados con las palabras idóneas. Habrá iniciado de esta manera un profundo proceso de regeneración y purificación bioenergética.
  • A los tres meses de práctica continua, comenzará a captar las 109 corrientes cósmicas de la salud. No omita ningún día de trabajo porque la cuenta volverá a cero y deberá reiniciar el ciclo completo desde el comienzo.
  • Una vez establecida la conexión, para estabilizarla en forma permanente es aconsejable elaborar una dieta diaria que contenga siempre tres alimentos consagrados como mínimo. El tipo de alimento que seleccione de la lista puede variar a criterio del lector y es libre de combinarlos como desee. Esas permutaciones no modificarán en nada el resultado.
  • Si consumiera más de tres alimentos dinamizados por día, este plus no le traerá ningún perjuicio pero tampoco aumentará su índice de conexión con las 109 corrientes cósmicas de la salud. Aunque es cierto que incluir una cuota mayor a la tasa indicada de alimentos consagrados en su dieta diaria, supondrá un valor agregado y un refuerzo de primer orden para su organismo y el sistema bioenergético que lo administra.
  • Cantidad de practicantes para que la técnica desarrolle todo su potencial:

                                                           108.000

 

Si tiene dudas, puede dirigir su consulta a viajealosregistrosakashicos@gmail.com

 

 

naranja                                                            NARANJA:

                                              AAVIVE  FEKIPEPEYI               

                                                       5 repeticiones

 

limon                                                              LIMÓN:

                         KIMEBI   FEMIMA   CIQEYI XITEJI    JIMECA    

                                                      7 repeticiones

 

banana                                                     BANANA:

                                                     VIFEKI  PEXI    

                                                    5 repeticiones

 

papa

PAPA:

                                                  KIREKA   XIRERECI  

                                                     7 repeticiones

 

cebolla

                                                           CEBOLLA:     

                             QIWEPI    YIYEXI    XIHETI  QIWEWE  

                                                          5 repeticiones

 

nuez                                                          NUEZ:

                                  MIQEKI   WIWEPE   XIRESI   QEWI  

                                                       7 repeticiones

 

zanahoria                                                       ZANAHORIA:

                                 PIQAWI    PIXEXI   WEYI  XIXEXI

                                                     5 repeticiones

 

manzana                                                     MANZANA:

                                       MIGEQA   WIPEYIXE   

                                                 7 repeticiones

 

arroz

ARROZ:

                                                     AYIXAXE  

                                                   8 repeticiones

 

espinaca

ESPINACA:

                                            SIQEWEXA   YEXI  

                                                  8 repeticiones

 

 

aceite

ACEITE:

                                                  AQAWI    WEPI  

                                                     8 repeticiones

 

pan

PAN:

                                                 PIKAWI   PIPE 

                                                   8 repeticiones

 

pomelo                                                                  POMELO:

                                                  MIVEME   VIKEMIME 

                                                           5 repeticiones

 

 

chia

SEMILLAS DE CHIA:

                                                       AXIXE  RERI  

                                                      8 repeticiones

 

 

amaranto

SEMILLAS DE AMARANTO:

                                                        AMIME  VEFI   

                                                         8 repeticiones

 

quinoa

SEMILLAS DE QUINOA:

                                                          AIA WEWI 

                                                         8 repeticiones

 

acelga

ACELGA:

                                                   MIVA  MEMI  

                                                   6 repeticiones

 

 

miel

 

MIEL (azúcar 100% desaconsejada):

                                                     IQAWI   PEXI  

                                                     6 repeticiones

 

 

laurel

LAUREL:

                                               ZIQEWI   WIWEPI

                                                       7 repeticiones

 

 

 

oregano

ORÉGANO:

                                                   LAKIWE  WEPI

                                                    7 repeticiones

 

 

lenteja

LENTEJA:

                                                      IQA WEPIPE     

                                                     7 repeticiones


 

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