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Posts Tagged ‘Técnica para romper cadenas de esclavitud’

¿Podemos estar maniatados sin saberlo por lazos invisibles que esclavitudnos frenan, atascan, bloquean y diluyen cada gran esfuerzo que hacemos, a migajas? Es triste, ¿o nos genera impotencia? Duro es tomar conciencia que actúan de muchas maneras, camuflándose como un camaleón. La constante es que siempre nos perjudican. Cada vez que estamos atrapados en un círculo vicioso eterno, ahí los tenemos. O mejor dicho, nos tienen… a su merced. Esclavizados. Vos sabés mejor que nadie en qué área de tu vida te están forzando a repetir más de lo mismo. También tenés muy claro que esa situación que se replica a pesar de todo lo que hacés por evitarla, siempre tiene un sabor amargo. No importa en dónde estén haciéndote sentir el rigor de su influencia. Las cadenas de esclavitud invisibles te atan a relaciones tóxicas. Te aprisionan en un trabajo donde no te sientes realizado. Te condenan a reproducir un pasado que quieres dejar definitivamente atrás. Te obligan a una dependencia económica que no puedes superar. Te amordazan para que no puedas expresar lo que sientes en el momento adecuado. Te inhiben las decisiones sanas para que reproduzcas las traumáticas y patológicas. En fin, son tantos los trastornos que nos provocan como dolorosas sus consecuencias y múltiples los rostros que pueden adoptar. Lo mejor que podemos hacer por nosotros, es cortarlas. Sin perder tiempo en buscar de qué modo se están manifestando tortuosamente en nuestra vida. Sólo ocupémonos de arrancarlas de raíz. Con valentía y con la plena convicción de que merecemos recuperar el libre albedrío que nos han robado, declaremos la abolición de nuestra esclavitud.
Habrá llegado la hora de aprender a vivir saludablemente en libertad.

Procedimiento:

Comenzarás parado, descalzo y con los pies juntos. Tus
brazos están extendidos por arriba de la cabeza. Sólo
las muñecas se tocan entre ellas.

Une tus pulgares por las yemas.
Enrolla el meñique derecho en la cara interna del meñique izquierdo.
El mayor derecho en contacto por las yemas con el anular izquierdo
Las yemas de los índices juntas.
Los dedos restantes quedan libres, rectos y relajados.

Imagina que dos cadenas te sujetan a un paredón de hierro. Una aprisiona tus muñecas y la otra tus tobillos. Ambos grilletes son de un material metálico muy oxidado, y tienen púas de acero.

Pronuncia tres veces la palabra:

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      Con la determinación de saber que estás a punto de materializar una acción decisiva, harás un contundente movimiento con tus brazos y tus pies. Mientras los abres enérgicamente hacia los costados, visualiza que las cadenas se rompen como papel.

 

      Sumérgete en un río plácido de agua bendita. Observa cómo las cadenas se van disolviendo hasta desaparecer.

sol

    Al salir del río, verás un sol radiante brillando en el firmamento en todo su esplendor.

Frecuencia: tres sesiones diarias durante tres días como mínimo y veintiuno como máximo.

Pablo Vaserman

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